lunes, 11 de octubre de 2010

«Dios, estoy intentando recuperar mi fe. No me abandones en medio de una historia como esta».


Si alguna vez tengo la oportunidad de estrecharle la mano a la persona que escribió esta frase, que tenga por seguro que con tan solo una mirada pienso darle las gracias por todo lo que ha hecho por mí desde que empecé a leer sus páginas.

Una vez más, me encontraba yo bebiéndome- o leyendo ávidamente, como prefiráis- el libro de Paulo Coelho, A orillas del río Piedra me senté y lloré cuando leí esta frase y enmudecí a causa de la magnificencia de la misma. Hace unos años, yo era una niña muy diferente a ahora. He cambiado en tantos aspectos que apenas me reconozco cuando contemplo mi reflejo en el espejo cada mañana. Y me siento orgullosa de todos esos cambios; sin embargo, llevo notando un vacío desde hace un tiempo que he creído encontrar hoy. No lo poseo aún al completo, pero me parece haber recuperado un vestigio de la fe que casi perdí de forma total hace dos años. Simplemente, un buen día desapareció. Y empecé a sentirme vacía por dentro. Y vacía sigo, empeñándome en continuar ciega y no creer. Así hasta hoy, cuando, tras leer estas palabras, he dejado el libro a un lado y me he preguntado: «¿Te estás obligando a no creer en algo que has creído durante toda tu vida o de verdad desapareció por sí solo en un momento determinado?». Ya no se trata simplemente de religión. Se trata de todo mi ser por extraño que parezca. No es que lleve sintiéndome vacía al completo ni esté por adoptar comportamientos "autistas" ni nada por el estilo. Es solo que ha habido muchos momentos en los que me he hecho preguntas como un niño pequeño se las hace a cierta edad. ¿Quién soy? ¿Por qué estoy aquí? ¿Por qué soy así? ¿De verdad quiero ser así? ¿De verdad existe algo? ¿De verdad quiero que exista en mi vida? ¿De verdad tengo esta necesidad o es algo que hago por instinto, porque lo hacen los demás? Son tantas preguntas que dejo siempre aparcadas y que, sin embargo, hoy han brotado de nuevo y me han parecido tan evidentes... Por supuesto, aún no he hallado respuesta a ninguna de ellas. Todo está en la superficie. La promesa que me he hecho a mí misma es que voy a responderlas sin miedo, voy a hacer el ejercicio del Otro (para eso hace falta leer a mi adorado Paulo) y voy a abrirme a los misterios de los que llevo escondiéndome tanto tiempo, incógnitas que he obviado y rechazado mezquinamente solo por miedo a enfrentarme a ellas.

Y, básicamente, eso es lo que pretendo comunicar con esta primera entrada. Tenía la necesidad de sonreír por primera vez en mucho tiempo al escribir un párrafo, por absurdo que parezca. Y lo he conseguido. He escrito una tontería que me ha servido para canalizar lo que siento. Y me siento muy, pero que muy bien ahora mismo. Tan bien que hasta bailaría una samba al ritmo de la musiquita del Mario Bros xDDA los que creáis en mis palabras, solo os pido que leáis el libro de Coelho- que cada día ayuda sin saberlo a millones de personas- y que no tengáis miedo a cuestionaros aquello que estéis dejando de lado, por muy estúpido que os parezca. Solo consigues sentirte mejor una vez que lo haces.

Gracias también a mi pequeña Ali por animarme tanto con su buena música y su energía :) Esto parecen los agradecimientos de mi primera novela xD Pero esta entrada ha nacido gracias a estas dos personas y necesitaba plasmarlo aquí.

1 comentario:

  1. Mi niña preciosa... En vez de contestarte a ese comentario tan bonito que me has puesto en mi blog, te respondo en el tuyo :)

    La entrada me ha gustado mucho, me encanta que tengas la valentía de enfrentarte a esas preguntas que en tu interior insisten por ser respondidas, y que además, lo plasmes en palabras. Es una buena idea, nosotras somos de letras :D Pero coincido muchísimo contigo en que es una gran vía de escape el poder escribir, es un método que te ayuda más de lo que parece. Y si lo puedes compartir y así ayudar a los demás, genial :)
    No dejes de tratar temas tan profundos y esenciales, la mayoría de personas se concentran en tonterías, evitando valorar lo más relevante en la vida, por miedo o por vagueza. Sigue así, preciosa.

    No me des las gracias guachimanita, gracias te tengo que dar yo a ti por tenerte en mi vida y en mi piso to los días!! :D:D:D Te quiero mucho bonita...

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